El administrador del lugar ofició la ceremonia, mientras que la hija de Dottie preparó la comida. A pesar de los nervios iniciales, Dottie se mostró feliz y emocionada con la experiencia. "Esto es lo mejor que he tenido, aparte de tenerlos a ustedes chicos (...). Esto es lo que siempre quise y estoy muy feliz de que me lo hayas dado", expresó la mujer a los medios.
Dottie también reveló que su matrimonio anterior, que lleva casi seis décadas, no cumplió sus expectativas y señaló que lucir un vestido negro en aquella ocasión fue una mala señal. Con esta ceremonia simbólica, Dottie reafirma su creencia de que el amor propio y el amor hacia Dios son fundamentales en la vida, y que si se cultivan, el mundo puede convertirse en un lugar lleno de felicidad.