Hoy, su testimonio es una alerta para el país. Pide que se revisen mejor los buses, que no se juegue con vidas humanas.
Esto no fue un accidente cualquiera. Fue una tragedia anunciada. Si los frenos hubieran estado bien, todo sería diferente, concluyó.
El accidente en el puente helicoidal no solo dejó muertos y heridos. Dejó almas rotas, familias incompletas y preguntas sin respuesta.
Mientras tanto, este joven sigue luchando cada día por entender por qué le tocó vivir para contar esta historia.