Líderes indígenas claman por ayuda ante el aumento de muertes infantiles
Pueblo Rico en emergencia por la desnutrición infantil
Falencias estructurales dificultan una atención oportuna
A pesar de los esfuerzos del personal de salud, el sistema de atención enfrenta serias limitaciones. En Pueblo Rico y sus corregimientos, el transporte asistencial es insuficiente.
Actualmente, cuentan con tres ambulancias. Dos de ellas, en mal estado, están ubicadas en zonas rurales. La tercera, aunque funcional, no da abasto para la alta demanda de emergencias.
Además, aunque el proyecto para adquirir dos nuevas ambulancias fue aprobado, los recursos no han sido desembolsados, lo que sigue limitando la capacidad de respuesta en situaciones críticas.
“Cada minuto cuenta cuando se trata de la vida de un niño. Sin transporte adecuado, los tratamientos llegan tarde o no llegan”, advirtió un funcionario del hospital.
Urge una intervención estructural y sostenida
La desnutrición infantil en Risaralda, especialmente entre los pueblos indígenas, requiere una respuesta inmediata del Estado. Las autoridades locales insisten en que el enfoque debe ser integral, incluyendo inversión en infraestructura, alimentación, acceso a salud y formación comunitaria.
Organizaciones defensoras de derechos humanos también han manifestado su preocupación. Señalan que lo que ocurre en Risaralda no es solo una crisis de salud, sino una falla estructural del sistema, que sigue vulnerando a los más pequeños y a comunidades históricamente marginadas.
Si no se actúa con prontitud, más niños seguirán muriendo por causas evitables. El clamor de los líderes Embera Chamí y de los profesionales de salud no puede seguir siendo ignorado.

