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La escasez de insulina en Colombia no es solo un problema de salud pública; es una vulneración de los derechos humanos que requiere una respuesta urgente y efectiva. Es imperativo que todas las partes interesadas trabajen juntas para encontrar soluciones que aseguren el bienestar y la supervivencia de los pacientes con diabetes. La comunidad espera acciones concretas que restablezcan la disponibilidad de insulina y, con ella, la esperanza de miles de familias afectadas por esta crisis.