Expertos señalan que ambos elementos pueden coexistir. La justicia transicional no excluye el castigo, pero prioriza la verdad y la reparación integral.
Además, estos actos permiten dignificar a las víctimas. Escuchar el reconocimiento de responsabilidad puede contribuir a cerrar ciclos de dolor.
Por otro lado, el impacto mediático del caso ha sido significativo. Las imágenes del abrazo se han difundido ampliamente en redes sociales, generando opiniones divididas.
Este tipo de hechos también invitan a la reflexión colectiva. La sociedad colombiana enfrenta el reto de construir memoria sin dejar de exigir garantías de no repetición.
En ese sentido, la JEP continúa siendo un escenario clave. Allí se busca equilibrar justicia, verdad y reconciliación en medio de un contexto complejo.
