
"Usted debe permanecer el resto de su vida en una celda privada de su libertad", sentenció Sheehan, reflejando la inquebrantable severidad de la justicia ante el abandono mortal de una madre. Candelario, quien ha lidiado con problemas mentales y depresión, expresó su angustia y arrepentimiento, afirmando que reza diariamente por el perdón.
Un lamento angustioso: Remordimiento y dolor
Con lágrimas y palabras cargadas de pesar, Candelario compartió su sufrimiento ante el tribunal. "Tengo tanto dolor por la muerte de mi bebé, Jailyn", declaró. "Me duele tanto todo lo que sucedió. No intento justificar mis actos, pero nadie sabe lo que yo estaba sufriendo y por lo que estaba pasando. Dios y mi hija me han perdonado", agregó en un intento desesperado por hallar consuelo en medio de la desolación que ahora define su vida.