El agente musical Lukas Burton consideró que el sonido de la mujer era "maravillosamente sincronizado" con un "oleaje romántico" durante la actuación. "Uno no puede saber exactamente qué sucedió, pero parecía muy claro por el sonido que era una expresión de pura alegría física”, añadió.
La noticia sobre la experiencia intensamente emotiva de esta mujer durante la actuación de la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky ha abierto un debate en las redes sobre la potencia de la música para provocar respuestas físicas y emocionales intensas, la libertad de expresión y las normas de comportamiento.