A pesar del dolor y el sufrimiento que se infligió a sí misma, la mujer no logró su objetivo. Los médicos lograron salvar parte de su uretra, que no se vio afectada por las lesiones, y su vejiga también se mantuvo intacta.
Esta historia pone de relieve los desafíos a los que se enfrentan muchas personas trans en su lucha por la reasignación de género, especialmente cuando se enfrentan a obstáculos económicos y de accesibilidad al tratamiento adecuado. La desesperación de esta mujer sirve como un sombrío recordatorio de la urgente necesidad de proporcionar un acceso adecuado y asequible a la atención médica para las personas transgénero.