Sin embargo, no todas las reacciones fueron de repudio. Sorprendentemente, una cantidad considerable de usuarios se mostró interesada en la idea, solicitando incluso la ubicación de la iglesia y el nombre del pastor. Al parecer, la incorporación de las melodías de los cantantes populares en la alabanza tiene cierto atractivo para un segmento de la población que quizás se siente más conectado con Dios a través de estas formas no convencionales de adoración.
Este caso es un claro ejemplo de cómo los contextos cambiantes y la cultura popular pueden influir en los rituales religiosos, y deja abierta la interrogante: ¿Es posible una fe que se adapta a los tiempos sin perder su esencia? A medida que la noticia continúa