
Le puede interesar: Balaceras atemorizan a Santa Rosa: clamor por seguridad
Vigilancia, control y sensibilización en todo el departamento
Las autoridades de seguridad anunciaron medidas más estrictas para evitar la fabricación y distribución ilegal de artefactos pirotécnicos. En consecuencia, el teniente coronel Frank Buitrago, comandante operativo de la Policía de Risaralda, aseguró que continuarán con un monitoreo constante. “Con el apoyo de los alcaldes y las herramientas legales, mantendremos nuestras labores de vigilancia, prevención y acompañamiento. Confiamos en que estas acciones reducirán incidentes durante la temporada decembrina y fortalecerán los canales de denuncia ciudadana”, afirmó.
Por otro lado, se invitó a los municipios a destinar recursos del Fondo de Seguridad Territorial (FONSET) para reforzar campañas de comunicación y programas pedagógicos. Gracias a estos fondos, también se podrán financiar recompensas por información sobre lugares donde se fabriquen o vendan pólvora de forma ilegal.
Educación preventiva y participación ciudadana
Uno de los pilares de Risaralda Sin Pólvora 2025 será la educación preventiva. Desde la Dirección de Comunicaciones y los Gestores de Convivencia se desarrollarán campañas pedagógicas para sensibilizar a la comunidad. Asimismo, se destacarán los riesgos físicos y emocionales que genera el uso de pólvora, especialmente en niños y adolescentes.
Además, se fortalecerán los canales de denuncia anónima para reportar cualquier actividad relacionada con la venta o almacenamiento irregular de pólvora. Con el acompañamiento de la Policía Nacional y los entes de control locales, estas acciones permitirán garantizar unas festividades más seguras y responsables.
Compromiso por una Risaralda sin pólvora
El trabajo articulado entre instituciones, alcaldías y comunidad convierte a Risaralda en un modelo de prevención y responsabilidad colectiva. En este sentido, la administración departamental busca unas fiestas decembrinas libres de tragedias. Finalmente, se insiste en que la alegría familiar no debe poner en riesgo la salud ni la tranquilidad de los hogares.

